Rostros de la impunidad: Maltrato animal a la vista de todos

El peligro sin resolver amenaza la vida de numerosos animales en el Centro de Lima. Susana Pravatiner, veterinaria y experta en comportamiento animal, alerta que un perro que ha estado encerrado por más de 3 meses podría llegar con lesiones musculares, raquitismo, ligamentos afectados y también con evidentes signos de deterioro en su habilidad para socializar.
Somos más los que amamos a los animales que quienes buscan aprovecharse de ellos. Esta realidad quedó evidenciada el 9 de junio del presente año, cuando un incendio amenazaba con extinguir la vida de 27 perros en un centro de reciclaje en Gamarra. Por fortuna, estos caninos lograron sobrevivir gracias a la valiente intervención de Sebastián Arias, un joven colombiano que arriesgó su vida para rescatar a los animales, quienes habían sido rescatados previamente de la calle por una mujer. Ahora, estos pequeños de cuatro patas tienen la oportunidad de encontrar un hogar, aunque lamentablemente no todos tendrán la misma suerte.
A pesar de estos gestos nobles, la otra cara de la situación persiste. Durante años, la impunidad ha prevalecido en los sectores de Ayacucho y Miró Quesada, pero no nos referimos a aquellos que roban carteras o engañan con productos; nos referimos a individuos más despiadados: los comerciantes de animales en el Centro de Lima. Estos sujetos carentes de escrúpulos ofrecen animales como si fueran mercancía común.
Para el reportaje Entre Jaulas se exploró las áreas donde tiene lugar este comercio ilegal y logramos descubrir el modus operandi de estas mafias. Al caminar por el jirón Ayacucho, uno de los vendedores, previamente alertado por un cómplice, se aproxima, identificándote como una posible compradora.
Armados con un catálogo, te ofrecen una variedad de perros, gatos e incluso conejos de diversas razas. Llevan consigo carpetas con fotografías que despliegan solo cuando perciben tu interés. Entre las razas ofrecidas se encuentran bulldog, beagle, dachshund, yorkshire terrier, pomerania, poodle y diferentes tipos de bichón. Esto mismo hacen con los gatos, cuyas razas presentan en su "portafolios". Sorprendentemente, este comercio ilegal se lleva a cabo a plena vista y sin intervención aparente por parte del personal de la Municipalidad de Lima.





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